Para un niño, 30 minutos se pueden sentir como 30 horas,
especialmente cuando acaba de comer y tiene muchas ganas
de regresar a la alberca, al mar o al lago. Todos hemos
oído las instrucciones de esperar media hora después de
comer antes de volver a sumergirnos. Probablemente, la
mayoría de nosotros ha seguido este consejo, y como
adultos, probablemente incluso hemos dado estas órdenes.
Pero, ¿realmente es necesaria la espera? ¿Un estómago
lleno incrementa sus probabilidades de ahogarse?
La teoría puede surgir en un temor de que el ejercitarse
teniendo el estómago lleno puede causar calambres
abdominales, lo cual podría conllevar a dañar la
capacidad de nadar y probablemente ahogarse. Sin
embargo, ninguna evidencia médica ni biológica parece
apoyar esta aseveración. Eso significa que usted (e
intranquilos niños en todas partes) en realidad pueden
nadar de manera segura después de haber comido algún
refrigerio o comida pequeños.
Como con cualquier ejercicio, nadar de manera
vigorosa inmediatamente después de una comida
abundante podría causar algún malestar; y
ciertamente podría causar calambres. Los calambres
podrían perjudicar a un nadador, e hipotéticamente
es posible que los calambres severos puedan evitar
que un nadador pueda alcanzar de manera segura la
orilla o el borde de una piscina a tiempo para
recuperarse. Así que, en teoría, los calambres así
de severos podrían conllevar a ahogamiento.
La digestión sí reduce la cantidad de sangre que
circula en los músculos en algún grado, dado que se
necesita circulación adicional para ayudar con el
proceso digestivo. Con una reducción en la cantidad
de sangre (y por lo tanto oxígeno) que los músculos
reciben después de una comida abundante, los
calambres musculares son más propensos durante
cualquier ejercicio que se realice poco después. Sin
embargo, algunos refutan esta aseveración, diciendo
que el abastecimiento de oxígeno del cuerpo es más
que suficiente para mantener apropiadamente tanto el
trabajo digestivo como el muscular.
Nadar con el estómago lleno también puede conllevar
a otros tipos de malestar, como acidez
estomacal o
vómito. Si un nadador (particularmente un niño),
comenzara a vomitar mientras está nadando como
resultado de tener un estómago lleno, ciertamente
incrementaría el riesgo de ahogamiento.
Un tipo de sustancia consumida antes o durante el
nado sí es peligrosa. Al alcohol puede dañar
severamente el juicio y la capacidad física. Esto
puede conllevar a ahogamiento y con frecuencia lo ha
hecho. Estudios han mostrado que el 25% de los
ahogamientos de adolescentes y el 41% de los
ahogamientos de adultos estuvieron relacionados con
el alcohol.
Ningún caso de ahogamiento causado por nadar con el
estómago lleno se ha documentado alguna vez. Además,
ni la American Academy of Pediatrics, la US
government's Consumer Product Safety Commission, ni
la Cruz Roja ofrece algunas pautas o advertencias
relacionadas con nadar después de comer.
De hecho, no se recomienda el ejercicio de cualquier
tipo con un estómago completamente vacío, y muchos
expertos recomiendan un refrigerio pequeño antes o
incluso durante el ejercicio para mantener los
niveles de energía.
Si ocurriera un calambre muscular a causa de comer,
probablemente la mayoría de los nadadores serían
capaces por sí mismos de salir del agua antes que el
daño se volviera tan severo que ocurriera
ahogamiento. Sin embargo, los niños siempre deberían
ser bien supervisados mientras nadan, sin importar
la última vez que comieron.
Si acaba de ingerir una comida abundante, el sentido
común le dirá que nadar puede no ser la mejor manera
de ayudar a asentar ese estómago lleno. Los niños
pequeños, que se pueden poner traviesos y
emocionados (y torpes) después de comer, también
pueden tomar un descanso precautorio antes de
retomar sus acrobacias acuáticas. Pero es probable
que estas acciones tengan un mínimo efecto en el
riesgo de ahogarse. Al final, sin documentación para
relacionar el nadar después de la hora de comer con
el ahogamiento, esta amenaza en realidad no es
válida.